Difusión

La paz no es suficiente

El objetivo de recuperar la paz y la convivencia en el país ameritaban el máximo esfuerzo y la señal de ponerse de acuerdo en torno al futuro debate constitucional pareció ser el inicio de un camino para recomponer una sociedad que en tres semanas nos puso sobre un país que hoy a muchos les parece extraño.


Por Bruno Rubilar Gómez, Presidente Aproval Leche A.G.

Afortunadamente, esta semana, y no con pocas dificultades, la mayor parte de los actores del mundo político se puso a la altura de las circunstancias para comenzar a dar señales de un real interés por Chile, dejando de lado los “gustitos” partidistas e individuales.

El objetivo de recuperar la paz y la convivencia en el país ameritaban el máximo esfuerzo y la señal de ponerse de acuerdo en torno al futuro debate constitucional pareció ser el inicio de un camino para recomponer una sociedad que en tres semanas nos puso sobre un país que hoy a muchos les parece extraño.

Sin embargo, creemos que este esfuerzo no será suficiente en la medida que no sea sostenido en el tiempo y que no perdamos de vista que el interés del país y los chilenos siempre debe estar por sobre cualquier cosa.

En este sentido, hay dinámicas que debieran cambiar radicalmente. Habiendo consenso respecto de que el sistema democrático es lo mejor que hemos encontrado para gobernarnos, como ciudadanos debemos asumir que las instituciones que lo conforman no solo deben ser respetadas, sino que además tenemos la obligación de fortalecerlas.

Y acá tenemos una tremenda responsabilidad, porque una de las principales críticas que han saltado en esta crisis, ha ido en contra del sistema de partidos políticos, del gobierno, de los parlamentarios y, en general, de sus dirigentes.

Entonces pareciera lógico preguntarnos por qué vinimos a descubrir ahora que nuestros “representantes” en realidad no nos representan.

Ahí se nos vienen a la mente las habituales conversaciones de café o de encuentros sociales donde es recurrente escuchar frases como “yo no soy político”, “me carga la política”, “no sirve para nada”, etc.

Y cuidado que este desinterés y la desidia por participar en las distintas instancias de organización de la sociedad no son muy diferentes. Lo sabremos nosotros cuando se trata de reuniones del gremio. No es muy diferente en los clubes deportivos, centros de padres o juntas de vecinos.

Este fenómeno nos ha llevado a que nuestros representantes terminen siendo los que están disponibles, pero no necesariamente los mejores y esta coyuntura así pareciera demostrarlo.

Entonces, nuestra invitación es a ejercer el legítimo derecho de las demandas, respetando las normas de convivencia, pero al mismo tiempo asumir nuestras responsabilidades como ciudadanos en términos de participación responsable y comprometida desde la “trinchera” que mejor nos represente y así darle una connotación positiva al refrán “los pueblos tienen los gobernantes que se merecen”.

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