Jaime Heinrich Commentz, Presidente Aproval Leche A.G.
La defensa de la leche en el ámbito de la correcta comercialización y la sana competencia ha sido uno de los pilares estratégicos de nuestra gestión gremial de la última década.
Tanto en Chile como en muchos países del mundo, las organizaciones vinculadas al sector lácteo ignoraron la aparición y el avance de las bebidas vegetales de los más diversos orígenes.
Esta omisión llevó a que los fabricantes de estos productos avanzaran en el mercado, apropiándose de manera indebida del rótulo “leche” y mimetizándose en las góndolas de los supermercados en los mismos pasillos reservados para la verdadera leche.
Ante la ausencia de reacción de otras instancias con mayor representación, desde Aproval decidimos enfrentar esta anomalía del mercado a partir de un trabajo sistemático, serio y profesional que, a la vuelta de los años, nos ha permitido alcanzar importantes logros a nivel regional y que han impactado incluso a nivel nacional.
Nuestra denuncia sobre el mal uso del rótulo “leche” de 2017, marcó un precedente histórico al prohibir la autoridad sanitaria el uso de esta denominación por parte de estos líquidos de origen vegetal, dado que la normativa vigente (Reglamento Sanitario de los Alimentos), lo establecía de manera clara y precisa.
De nuestra denuncia, el Ministerio de Salud además derivó una definición adicional relevante: estos líquidos vegetales no pueden comercializarse en los espacios de venta que los supermercados reservan para la verdadera leche, puesto que, al tener una naturaleza diferente, pueden inducir a confusión de los consumidores al creer que se trata de productos equivalentes, cuando en la práctica no lo son.
Esta definición es la que sirvió de base para nuestra última acción fiscalizadora en supermercados de Valdivia y que la autoridad sanitaria acogió favorablemente estableciendo las multas respectivas. Posterior a esta sanción, una de las cadenas comerciales ya separó los productos vegetales de la leche y hemos insistido con nuestras denuncias en aquellos casos que se han limitado a pagar las multas, pero sin efectuar los respectivos cambios en sus salas de venta.
Junto con reconocer la labor fiscalizadora de la autoridad sanitaria regional, nuestra positiva experiencia ha demostrado que estos problemas de rotulación y etiquetado no se subsanan con nuevas normas o leyes -desde hace años que existe un marco legal sólido- sino que requieren de una actitud fiscalizadora proactiva de quienes estamos involucrados en el sector lácteo y con la suficiente capacidad de hacer las respectivas denuncias debidamente fundamentadas.