Difusión

Las cosas por su nombre

La comunidad científica nacional e internacional, con quienes hemos venido trabajando coordinadamente en los últimos años para poner sobre la mesa argumentos técnicos más que discursos ideológicos, ha sido bastante categórica para poner en su lugar este tipo de “propuestas”.


Por Bruno Rubilar, presidente de Aproval

Bajo la excusa de salvar el planeta y el cuidado de los animales, un par de organizaciones veganas ha promovido por estos días y por segundo año consecutivo la “Semana mundial sin lácteos”.

Afortunadamente, esta iniciativa ha tenido una repercusión bastante marginal en nuestro país, lo que da cuenta de que la población mayoritariamente es capaz de discernir respecto de la racionalidad que hay demás de acciones como ésta y que solo responden al esfuerzo de algunos fundamentalistas de la nutrición, que – a partir de respetables decisiones personales-pretenden dictar de manera irresponsable lineamientos de carácter general para todos.

Ni hablar de la debilidad de sus argumentos cuando por años trataron de mimetizarse con el capital reputacional y el prestigio de la leche, usando el mismo rótulo de “leche” para sus bebidas de origen vegetal y que como Aproval logramos desenmascarar de manera contundente.

Pero no sólo hemos sido los actores del sector lácteo quienes hemos levantado la voz de alerta sobre estas acciones del fundamentalísimo alimentario. La comunidad científica nacional e internacional, con quienes hemos venido trabajando coordinadamente en los últimos años para poner sobre la mesa argumentos técnicos más que discursos ideológicos, ha sido bastante categórica para poner en su lugar este tipo de “propuestas”.

Hace algunos días, la presidenta de la Rama de Nutrición de la Sociedad Chilena de Pediatría, Dra. Salesa Bada, publicó una contundente carta en un diario de circulación nacional donde sostuvo que “no debe confundirse a la población acerca de bebidas vegetales que de manera eufemística se denominas “leches vegetales”, que no son leche y cuyos nutrientes son en la mayoría insuficientes y de baja biodisponibilidad en el organismo.

Una minoría está bien enriquecida, pero su precio es alto y, en el otro extremo, los preparados caseros a partir de almendras u otras semillas o cereales, son totalmente deficitarios”.

A buen entendedor; pocas palabras. La leche ha sido, es y será un alimento estratégico en la alimentación del ser humano y gracias al desarrollo y la innovación de la cadena láctea, se ha transformado en la proteína de más fácil acceso para toda la población. No en vano fue el actor principal en el combate a la desnutrición infantil que lideró el Dr. Fernando Monckeberg en Chile durante el siglo pasado.

Respetamos las decisiones alimentarias de los adultos, pero cuidado con imponer esas decisiones a niños, adolescentes y jóvenes a partir de “criterios nutricionales” de dudosa rigurosidad científica.

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