Difusión

Retorno a la racionalidad

Esta semana el Senado aprobó en su primer trámite un nuevo proyecto sobre etiquetado de lácteos que, en síntesis, pretende dar estatus de ley a normativa ya existente e introduce algunos perfeccionamientos.


Como Aproval tuvimos oportunidad de entregar nuestra mirada técnico-gremial a esta iniciativa previo a su tramitación, gracias al trabajo realizado con asesores de uno de sus promotores, el senador Manuel José Ossandón.

Continuamos atentos al desarrollo de esta moción a través del contacto con la senadora de nuestra zona, Ena von Baer, a quien reiteramos nuestra visión de legislar de manera racional, para evitar que el entusiasmo y la creatividad pudieran derivar en normativas que incluso terminaran afectando a la propia producción nacional de leche.

Ya habíamos tenido la experiencia previa de la tramitación de un proyecto similar en la Cámara de Diputados, donde a pesar de haber solicitado oportunamente concurrir a entregar nuestra posición, solo se nos dio un espacio hacia el final de la discusión, luego que algunos representantes de organizaciones gremiales de productores de leche tuvieron tiempo y espacio para intentar instalar supuestas “verdades” que afortunadamente fueron desvirtuadas por la evidencia científica y por tanto desestimadas como parte de ese futuro cuerpo legal que también sigue su tramitación en el Congreso.

Siempre nos llamó la atención que se planteara como argumento para impulsar estas mociones parlamentarias el que la normativa vigente era insuficiente, en circunstancias que nadie en Chile excepto Aproval había formulado ninguna denuncia por problemas en el etiquetado de los lácteos.

La única gestión al respecto la habíamos impulsado exitosamente desde Los Ríos cuando, utilizando la normativa existente, logramos sentar un precedente relevante para el mal uso del rótulo “leche” que estaban haciendo algunos líquidos de origen vegetal.

Nos parece positivo que las dos iniciativas parlamentarias en tramitación se hayan encauzado en la lógica de lo que siempre planteamos: tomar como base la normativa nacional e internacional existente y mejorarla de manera racional.

No obstante, creemos prudente y responsable no sobre-reaccionar en términos de expectativas con estos futuros cuerpos legales. Aportarán en términos de mejor información a los consumidores, pero eso hacerlo equivalente a una mayor preferencia por la producción de lácteos nacionales es algo que nos encantaría que ocurriera, pero que nadie está en condiciones de garantizar.

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