Difusión

Continuidad familiar en la lechería

Los únicos datos “duros” hablan que para 1998 el país registró en un estudio del Ministerio de Agricultura 22 mil productores y en la actualidad 20 años después las estimaciones del Consorcio Lechero sugieren unas 4.500 explotaciones


Por Bruno Rubilar Gómez, presidente Aproval Leche A.G.

El cierre de explotaciones lecheras es mencionado en forma recurrente tanto en Chile como en otros países como un indicador de la compleja situación que enfrenta la producción primaria de leche. Salvo algunas estimaciones sin rigurosidad estadística, en nuestro país no existen datos oficiales para los años recientes, aunque es una realidad el cierre conocido de grandes y medianas lecherías en todos los distritos del país, a los que se suman pequeños emprendimientos que cambian de giro sin mayor publicidad.

Los únicos datos “duros” hablan que para 1998 el país registró en un estudio del Ministerio de Agricultura 22 mil productores y en la actualidad 20 años después las estimaciones del Consorcio Lechero sugieren unas 4.500 explotaciones. Es decir, una disminución de casi el 80% en dos décadas, aun cuando en el mismo periodo la producción de leche pasó de 1500 a 2500 millones de litros, dando cuenta de un proceso recurrente en casi todos los países lecheros: menos productores, pero más producción, en un negocio que es más de volumen que de grandes márgenes, y que por lo tanto presiona hacia mayor escala y mejor eficiencia para poder sobrevivir, en todos los estratos.

En el caso argentino, recientemente se difundieron datos sobre la salida del negocio de 420 “tambos” en los últimos 12 meses, lo que representó una disminución del 3,7% del total de unidades registradas. Este cierre de lecherías está muy por sobre el nivel de la última década (0,7% anual), pero se acerca al promedio de las últimas tres décadas, donde el promedio anual de cierre de lecherías se ubicó en 3,4%.

Según antecedentes del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), en promedio los países lecheros en el mundo registran el cierre anual de aproximadamente el 4% de sus lecherías, más o menos en línea con la realidad chilena de las últimas dos décadas.

Lo interesante es que según da cuenta el OCLA la evidencia internacional transversal es que si bien hay muchas causas que provocan el cese de una explotación lechera, entre las más relevantes destacan factores económicos (crisis nacionales o rentabilidades negativas de la empresa) y climáticas (sequías o inundaciones).

Sin embargo, a nivel mundial se ha detectado que la principal causa de la salida de productores de la actividad es la falta de continuidad en el negocio familiar, ya que cada vez se hace más difícil sumar a las nuevas generaciones a una actividad que no deja espacio a errores, un diagnóstico consistente con uno de los ejes de trabajo que hemos establecido en APROVAL.

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